Aquí las palabras de Casilda Rodrigañez en una entrevista:
Aquí las palabras de Casilda Rodrigañez en una entrevista:
Wilhem Reich explicó hace ya muchos años que el desarrollo humano privado de su sexualidad produce un acorazamiento muscular, que es correlativo al acorazamiento psíquico; son las corazas psicosomáticas que nos insensibilizan para hacernos capaces tanto de vivir en la resignación, como de ejercer la crueldad.
Al desaparecer la sexualidad de la mujer de la organización social, las niñas crecen con su sistema erógeno atrofiado, con el Útero contraído; entonces el aparato reproductor funciona de una manera robotizada; el Útero rígido en lugar de abrirse con suaves latidos, placenteramente, lo hace con espasmos y calambres, y produce dolor a la mujer en la menstruación y en el parto.
Si las niñas bailasen las danzas del vientre con sus hermanas mayores, sus madres, sus abuelas, y nadasen como sirenas, crecerían sin parar de mover las caderas, la pelvis, el Útero; y éste volvería a ser como un pez que se mueve en nuestro vientre, tal cual lo representaban en el neolítico.
Cuando se habla de recuperar nuestro cuerpo de mujer, en concreto quiere decir recuperar la sensibilidad y el movimiento Uterino. Que nuestro vientre canalice y exprese nuestra emoción y nuestra alegría de vivir.]
Casilda Rodrigañez.
Recuperar el Principio Femenino es un viaje esencial hacia la conexión con nuestra propia Sexualidad Sagrada, la conexión con la energía femenina.
Este proceso se centra en la búsqueda del placer, en comprender su poder regulador y regenerativo en múltiples dimensiones de nuestra vida.
La Sexualidad Sagrada nos invita a ver el placer como un medio de conexión física, emocional y espiritual.
El placer cumple diversas funciones esenciales en nuestro, Cuerpo, Organismo, Corporalidad.
Abarca aspectos físicos, psicoemocionales y sociales.

El placer equilibra nuestro estado emocional. Las experiencias placenteras liberan neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina, que están relacionados con la felicidad y la conexión emocional.
Esto reduce el estrés, la ansiedad, actúa como un catalizador para el cambio emocional, favoreciendo una disminución significativa de los síntomas de la depresión, impulsando la transformación.
Se ha demostrado que emociones y experiencias placenteras fortalecen el sistema inmunológico. La risa, el contacto consciente desde el placer, aumentar la producción de anticuerpos y células inmunitarias.
El placer está relacionado con la liberación de hormonas que regulan diversas funciones corporales.
El placer fomenta las relaciones interpersonales y la cohesión social.
Compartir momentos placenteros con otras personas fortalece los lazos afectivos y crea comunidad, lo cual es esencial para el bienestar emocional., las experiencias placenteras estimulan la creatividad y la productividad.
Cuando nos sentimos bien estamos más motivadas y abiertas a nuevas ideas y desafíos, y a la concreción de proyectos.
En nuestra vida sexual el placer es vital y necesario para tener relaciones en la que nos sintamos valoradas, y valorar a nuestras parejas sexuales, esto promueve relaciones amorosas y de cuidado, aumenta la autoestima, el placer mejora la calidad de vida, mantiene el equilibrio hormonal y promueve la salud.
Conocer y explorar el propio placer puede aumentar la conciencia corporal y el bienestar general.

La liberación de ciertas sustancias químicas durante momentos de placer, como las endorfinas, son analgésicos naturales, alivian el dolor físico y emocional.
Por ejemplo, la oxitocina, que se libera durante momentos de placer, juega un papel crucial en el sexo, la maternidad, el parto y la lactancia, así como en el establecimiento de vínculos afectivos.